jueves, 14 de marzo de 2013

BUÑUELOS

NUESTRAS RECETAS FAMILIARES
Ingredientes:
200 gr. de harina de repostería
(unas 12 cucharadas soperas colmadas)
150 grs. de mantequilla.
5 ó 6 cucharadas de azúcar
1 vaso de leche
(hay quien pone mitad leche y mitad agua o solo agua)
De 4 a 6 huevos (según tamaño)
La ralladura de 1 naranja y 1 limón
Matalahúva (opcional)
Azúcar y canela molida para rebozar
Un pellizco de sal
Aceite de girasol para freír. 

Elaboración:
            Ponemos una cazuela amplia de fondo grueso al fuego con la leche, la mantequilla y una pizca de sal. Cuando ésta empiece a fundirse, añadimos el azúcar, la matalahúva (opcional) y las ralladuras de naranja y limón, mezclamos bien y dejamos que hierva suavemente unos minutos, sin parar de remover.
Cuando la mantequilla esté completamente fundida y disuelta y la leche haya tomado todos los aromas, ponemos el fuego al mínimo, añadimos la harina  de golpe y mezclamos bien con ayuda de una espátula de madera.
Continuamos removiendo la masa, cuidando que no se hagan grumos,  hasta que comience a desprenderse de las paredes de la cazuela, entonces la apartamos del fuego y dejamos que temple un poco.
A continuación cascamos los huevos y los añadimos, sin batir, uno a uno, removiendo enérgicamente la masa, para que quede perfectamente ligada, de modo que, hasta que no tengamos uno perfectamente integrado en la masa, no añadimos el siguiente. Debemos hacerlo así para poder alcanzar el punto óptimo de la masa. Iremos añadiendo más o menos líquido (huevos) en función de cómo veamos que va evolucionando la masa, ya que debe quedar con una textura cremosa pero consistente, lo que se conoce como “punto de corbata” (eso quiere decir que al levantar la masa con la espátula y volcarla tiene que caer de forma continua, sin romperse, como formando una corbata). Dejamos de añadir huevo cuando veamos que la masa ha alcanzado ese punto, ya que si nos quedase demasiado líquida ya no podríamos añadir más harina cruda.
A continuación calentamos el aceite en una sartén y vamos tomando pequeñas porciones de la masa con ayuda de dos cucharillas, una la llenamos de masa hasta la mitad y con la otra empujamos la masa con suavidad hasta el aceite, para que caiga de una vez, sin dispersarse, y forme así una bolita.
El  aceite debe estar caliente pero no demasiado fuerte para que los buñuelos se hagan bien por dentro y no se quemen por fuera.
Vamos friendo los buñuelos en pequeñas tandas (de 6 a 8 por fritada según el tamaño de la sartén) para que quede espacio suficiente porque se inflan.
Si la masa está bien hecha y hemos depositado bien la masa en el aceite, no hará falta darles la vuelta porque ellos mismos, al hincharse, se volverán solos, si no, se la damos nosotros como si fueran croquetas y cuando los tengamos doraditos por todas partes, los sacamos y escurrimos sobre papel absorbente.
Seguidamente los pasamos a una fuente o plato hondo con azúcar y canela, los rebozamos, dejamos que se enfríen y servimos.
 

NOTA.- Al quedar el interior casi hueco por efecto del hinchado que experimentan al freírse, se pueden rellenar fácilmente, con ayuda de una boquilla, con nata, crema o trufa.

miércoles, 13 de marzo de 2013

ALUBIAS CON BACALAO

NUESTRAS RECETAS FAMILIARES
Ingredientes para 4 personas:
300 gr. de alubias
(en mi caso alubias pequeñitas tipo Great Northern)
250 gr, de bacalao salado
1 cebolla grande
1 cabeza de ajos pequeña entera
+ 2 dientes de ajo
1 hoja de laurel
1 ramillete de perejil fresco
Aceite de oliva
Sal
 

Preparación:
Desalamos el bacalao en agua fría durante 24 a 36 horas, cambiando el agua cada 6 a 8 horas. También se puede usar bacalao desalado a punto de sal que se puede encontrar congelado en el supermercado, pero tendríamos que descongelarlo el día antes a temperatura ambiente.
Ponemos las alubias en remojo la víspera con agua abundante. Al día siguiente, las escurrimos y las ponemos en la olla exprés con agua fría que las cubra más media cebolla muy picada, 1 hoja de laurel, la cabeza de ajos entera y un chorrito de aceite. Cuando empiecen a hervir, bajamos el fuego y dejamos que se cocinen lentamente, hasta que estén cocidas. Dependiendo del tamaño y calidad de la alubia el tiempo puede variar de 15 a 30 minutos, por eso lo mejor es que pasados los primero 10 minutos, comprobemos como van para en su caso seguir cociendo más o menos tiempo.
Entretanto pelamos y picamos finamente el resto de la cebolla y los 2 dientes de ajo y los pochamos en una cazuela amplia de fondo grueso con un chorrito de aceite,
Cuando la cebolla esté trasparente añadimos el bacalao y lo salteamos ligeramente, reservando algunas lascas para adornar.
Terminada la cocción de las alubias, sacamos la cabeza de ajo, la pelamos y machacamos los dientes con un tenedor para hacer como papilla que integraremos en el caldo.
Incorporamos las alubias ya cocidas, con el caldo que haya quedado de su cocción, a la cazuela del sofrito, añadiendo un poco más de agua para cubrirlas, sazonamos, movemos la cazuela por las asas para que se integren los sabores,  y cocinamos a fuego muy suave hasta que estén bien tiernas y el caldo haya ligado y reducido a nuestro gusto.
A la hora de servir, adornamos con las lascas de bacalao que teníamos reservadas, espolvoreamos con perejil picado y servimos bien calientes.


martes, 12 de marzo de 2013

ENSALADA DE ESPINACAS CON BACON, RULO DE CABRA Y NUECES. RECETA DE MARÍA

NUESTRAS RECETAS FAMILIARES
Ingredientes para 4 personas:
1 bolsa de espinacas frescas (250 gr. aprox.)
150 gr. de bacon ahumado en tiras
150 gr.de queso de rulo de cabra
50 gr. de nueces peladas
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre de vino
Sal 
Preparación:
En primer lugar lavamos y secamos las espinacas (si no las usamos de bolsa que viene ya limpias y listas para consumir), le quitamos los tallos más grandes y dejamos únicamente las hojas, cortando en trozos pequeños las más grandes. Ponemos sal y colocamos en una fuente o plato de servir.
Cortamos el bacon en tiritas, salteamos en una sartén sin aceite ni otras grasas, hasta  que estén doradas y crujientes. Incorporamos a la fuente el bacon con la grasita que haya soltado, el queso cortado en láminas y las nueces peladas.
Aliñamos al gusto justo antes de servir.
 

domingo, 10 de marzo de 2013

FRESAS CON NATA

NUESTRAS RECETAS FAMILIARES
       
        Esta no es una receta, sino más bien una recomendación, comienza la temporada de la fresa y su consumo es más que recomendable, en cualquier de sus formas o presentaciones,
       La fresa es una de las frutas más apreciadas ya desde la Antigüedad por su intenso sabor y sus excelentes propiedades nutritivas.
       Tiene un fuerte poder antioxidante, a pesar de su tamaño, posee enormes cantidades de caroteno y vitamina C. También contienen vitamina A (5 microgramos por 100 gr.), vitamina E (0,23 miligramos por 100 gr.) y menores cantidades de otras vitaminas como las B1, B2, B3 y B6.  
       Entre sus minerales, las fresas aportan fundamentalmente potasio y magnesio, aunque también hierro, fósforo, yodo y calcio.   
       Tienen 2,2 gramos de fibra por 100 gramos de producto, lo que supone un aporte moderado.
       Las fresas son ricas en agua, incorporan propiedades diuréticas, excelentes para personas que quieran perder peso y que tengan tendencia a retener líquidos. Este efecto diurético también beneficia a aquellos que padecen cálculos renales, hipertensión y ácido úrico.
        Ofrecen importantes cantidades de salicilatos, unas sales muy positivas para prevenir enfermedades cardiovasculares, degenerativas y cáncer.
       Por último, no podemos obviar la importante cantidad de ácido fólico que tienen: una sexta parte de la cantidad diaria recomendada por cada 200 gramos de esta fruta. Este compuesto es fundamental para las embarazadas, ya que favorece la multiplicación celular. Su carencia está asociada a casos de anemia y problemas cardiovasculares.
       Por todo ello se recomienda su consumo para la prevención del cáncer, para tratar la hipertensión, para personas que sufren de artritis, reumatismo o gota, puesto que la fresa ayuda al cuerpo a eliminar los excesos de ácido úrico. Del mismo modo se ha empleado el consumo de fresas para combatir las lombrices infantiles. En la medicina natural, se emplea la fresa para limpiar el aparato digestivo, y una alternativa para reducir índices anémicos y malestares causados por la artritis y el reumatismo. Asimismo, se ha reconocido que la presencia de xilitol, previene las caries dentales

Propiedades nutricionales de la fresa por 100 gr.

Calorías         32,24 kcal.
Grasa               0,40 g.
Colesterol        0 mg.
Sodio               1,40 mg.
Carbohidratos  5,51 g.
Fibra                1,68 g.
Azúcares          5,50 g.
Proteínas          0,81 g.
Vitamina A          3 ug.
Vitamina C       54,93 mg.
Vitamina B12       0 ug.
Calcio               21,47 mg.
Hierro                0,46 mg.
Vitamina B3      0,79 mg.

 
          Constituye el complemento ideal para acabar con un broche de oro una suculenta comida, ya sean solas, con nata, con leche o en postres más elaborados; y su temporada va de marzo a julio, por lo que estamos en un periodo óptimo para su consumo.

miércoles, 6 de marzo de 2013

PATATAS GUISADAS CON ALCACHOFAS Y ALMEJAS

NUESTRAS RECETAS FAMILIARES
Ingredientes para 4 personas:
1 kg. de alcachofas
(unas 6 alcachofas que debe estar prietas,
sin hueco central y con las hojas cerradas)
½ kg. de patatas (2 patatas medianas)
½ kg. de almejas
1 cebolla grande
3 dientes de ajo
1 cucharada rasa de harina de trigo
2 litros de caldo de pescado o agua
1 copa de manzanilla de Sanlúcar
1 limón
1 manojo de perejil fresco
1 hoja de laurel
Aceite de oliva
Pimienta negra molida
Sal

 Preparación:
En primer lugar preparamos las alcachofas, les quitamos a mano las hojas externas más duras hasta que quede la parte en la que las hojas son prácticamente blancas. Con ayuda de un cuchillo bien afilado, cortamos las puntas casi dos dedos por debajo de su extremo y pelamos la base, procurando quitarle lo mínimo de carne, y el tallo hasta su extremo, sin llevarnos mucha pulpa (yo pelo también el tallo, lo pico y lo añado al guiso).
Conforme vamos teniendo limpias las alcachofas, las partimos por la mitad o en cuartos, según el tamaño, y las colocamos en un cuenco con agua y abundante zumo de limón o una buena rama de perejil fresco, para evitar que se oxiden y se pongan negras (podemos utilizar guantes de plástico para realizar esta operación si no queremos acabar con los dedos teñidos).
A continuación, ponemos las almejas en un cuenco con sal para que suelten toda la arenilla y calentamos el caldo y lo mantenemos al calor para utilizarlo después.
Pelamos y picamos finamente dos dientes de ajo y la cebolla y los ponemos a pochar en una cazuela amplia con cuatro cucharadas de aceite empezando por la cebolla. Cuando esté transparente, añadimos el ajo y bastante perejil picado. Mezclamos con nuestra cuchara de palo, incorporamos la harina y volvemos a remover rápidamente para que se tueste pero no se queme ni salgan grumos. Cuando la harina empiece a cambiar el color, echamos las alcachofas y las rehogamos añadiendo un poco más de aceite si fuera necesario. Mojamos con media copa de vino, dejamos que se evapore el alcohol y cubrimos con el caldo de pescado o agua que deben estar calientes (si utilizamos agua, podemos reforzar el sabor con una pastilla de caldo de pescado). Subimos el fuego al máximo y, cuando el guiso comience a hervir, lo bajamos y dejamos que se cocine a fuego lento con la cazuela semi tapada durante al menos 1 hora añadiendo más caldo o agua si fuera necesario.
Cuando queden 15 minutos para que terminen de cocer las alcachofas, incorporamos las patatas previamente peladas y partidas en tacos con una hojita de laurel y un poco más de caldo o agua, para que las cubra dos dedos.  Salpimentamos y dejamos que se hagan a fuego lento para que se mezclen bien los sabores removiendo de vez en cuando con la cuchara de palo.
Mientras tanto, ponemos una sartén al fuego con dos cucharadas de aceite y pochamos en ella dos dientes de ajo finamente picados, añadimos las almejas bien lavadas y la otra media copa de vino, tapamos y dejamos que se abran unos dos minutos, el tiempo justo para que no se sequen y queden jugosas. Rectificamos de sal, añadimos un buen pellizco de perejil picado, mezclamos e incorporamos a la cazuela con su caldo (si queremos que no haya tantas conchas en el guiso, podemos retirar una de las valvas de las almejas), movemos en vaivén para que se mezclen los aromas sin que se nos rompan las patatas ni las alcachofas que deben quedar muy tiernas.
Servimos el plato bien caliente adornado con un poco de perejil picado.
 
NOTA.- LAS ALCACHOFAS y sus múltiples beneficios para la salud:
·       Favorecen la digestión.
·       Mejoran la función hepática y biliar.
·       Facilitan el tránsito intestinal por su alto contenido en fibra.
·       Contribuyen a reducir los niveles de colesterol.
·       Evitan las elevaciones bruscas de azúcar en sangre (son muy buenas para diabéticos).
·       Son excelentes para evitar la retención de líquidos.
·      Y tienen muy pocas calorías, por lo que son muy recomendables en dietas de control de peso y adelgazamiento.

lunes, 4 de marzo de 2013

PAQUETITOS DE ACELGA RELLENOS DE BACALAO

NUESTRAS RECETAS FAMILIARES
Ingredientes para 4 personas:
8 hojas de acelga hermosas y frescas
(si son pequeñas necesitaremos alguna más)
200 gr.de bacalao salado
2 ó 3 dientes de ajo
1 cebolla

1/2 litro de salsa de tomate casera
1 ramillete de perejil fresco
Aceite de oliva
Pimienta negra molida
Sal
Preparación:        
           En primer lugar separamos las hojas de acelga, les quitamos la penca o parte blanca con ayuda de un cuchillo afilado (solo la parte más gruesa, no hace falta quitarla toda) y las lavamos bajo el grifo. Las pencas las guardamos para otros usos.
         Ponemos una cazuela al fuego con abundante agua salada y cuando comience a hervir, introducimos las hojas una a una y las escaldamos 1 minuto para que se reblandezcan y sea más fácil manejarlas.
         Sacamos del agua con cuidado para no romperlas, escurrimos y dejamos que se sequen colocándolas bien estiradas sobre un paño limpio.
          Mientras tanto, pelamos y picamos el ajo y la cebolla y losponemos a pochar fuego lento en una sartén con 2 ó 3 cucharadas de aceite de oliva. Salpimentamos (sal poca) y añadimos el bacalao desmigado previamente desalado (*), rehogamos unos minutos, espolvoreamos con perejil picado y apartamos del fuego para que se enfríe.
          Cuando esté templado, rellenamos las acelgas poniendo una cucharada o dos de pescado en cada hoja. Si son grandes, hacemos un paquete con cada una, si fueran pequeñas, las entrecruzamos y disponemos la mezcla del pescado en el centro, y envolvemos ambas hojas para formar el paquete, en ambos casos, para que no se deshagan, volvemos a envolver el paquetito en otra hoja de acelga. No es necesario atarlos porque al ser tan finas las hojas, se quedarán pegadas y ajustadas al relleno por sí mismas.
 
 
            Por último, calentamos medio litro de salsa de tomate casera en una cazuela y disponemos los paquetitos dentro con cuidado de que no se rompan ni estropeen. Cocinamos unos minutos a fuego muy suave, apenas para que se calienten en su interior.
           Se sirven templados bañados en salsa de tomate.
 
 
NOTAS.- (*) Si usamos lomos de bacalao salado, tendremos que desalarlos en agua fría entre 24 y 36 horas –dependiendo del grosor de los lomos-, cambiando el agua cada 6 / 8 horas. Si utilizamos tiras, como yo, en un par de horas estarán prácticamente desaladas si las cambiamos de agua 3 ó 4 veces.
           Estos paquetitos son ideales para fiestas o celebraciones porque se pueden tener preparados con antelación y en el momento de servir sólo tenemos que darle un golpe de calor.
           Si nos gusta el contraste dulce/salado, podemos añadirle al relleno pasas y piñones.
            Se pueden rellenar de otros muchos ingredientes, como los canelones o las empanadillas (pescados, mariscos, carnes, aves, arroz, quesos…) y acompañarlos de la salsa que más nos apetezca o que mejor le vaya al relleno que elijamos. Por ejemplo, a este relleno de bacalao le iría muy bien una salsa de pimientos del piquillo y nata, pero si preferimos un sabor final más suave, podemos acompañarlo de una bechamel y darle un gratinado en el horno.

domingo, 3 de marzo de 2013

POLLO ASADO AL LIMÓN

NUESTRAS RECETAS FAMILIARES
Ingredientes para 4 personas:
1 pollo limpio de 1,500 kg aproximadamente
1 limón
4 dientes de ajo
1 manojo de perejil fresco
1 copa de vino fino
Aceite de oliva
Pimienta negra
Tomillo
Sal 

Elaboración:
Lavamos muy bien el pollo bajo el chorro de agua fría, lo secamos con papel de cocina, salpimentamos por dentro y por fuera y lo embadurnamos con aceite de oliva.
Majamos en un mortero, los dientes de ajo, con una pizca de sal, perejil y tomillo.
Rellenamos el pollo con el majado y el limón previamente partido en rodajas y lo colocamos en la bandeja del horno, lo regamos con un poco de vino y lo introducimos en el horno previamente calentado a 180º C.
Yo lo pongo de costado en primer lugar -porque se lo vi hacer  a Martín Berasategui, y porque las alitas se colocan así en su sitio y no se desmandan- lo tengo así 20 minutos, hasta que se dore por un costado y lo retiro del horno para darle la vuelta cómodamente y aprovecho para regarlo con la salsa que haya ido soltando, volviéndolo a meterlo en el horno otros 20 minutos, después lo pongo boca abajo hasta que se dore (en mi horno tarda un poco más, de 30 a 40 minutos) y por último  con la pechuga para arriba para que termine de hacerse y quede con la piel bien dorada.
Cada 5 ó 10 minutos le damos una miradita y lo vamos rociando con el jugo que vaya soltando y con un poco más de vino si vemos que se ha evaporado.  
Para servirlo retiramos el limón de su interior,  lo trínchanos y servimos con la salsa por encima.